Nigel era un joven campesino de los verdes campos irlandeses. Solía cuidar el ganado y la siembra. Vivía sus días trabajando y luchando en la pobreza de su pueblo. Cada día al salir el sol, llenaba el granero de trigo, repartía el agua por la granja, ordeñaba las vacas, y su mañana transcurría en un sinfín de quehaceres hogareños. nigel vivía junto a sus abuelos, nunca conoció a sus padres, sentía algo incompleto en lo mas profundo de su ser. Los días no fueron los mismos y se tornaron tediosos, grises, marcados por la rutina y la desesperanza. Un día después de alimentar a los animales decidió tomar un paseo, para descansar y distraerse. Se recostó junto un viejo árbol del campo. De un momento a otro El cielo se tornó oscuro, la tierra parecía girar en un eterno vaivén, en ese momento sólo parecía existir el, frente un mundo de Colores, luces y sombras juerguistas, danzantes junto al movimiento del viento que al mismo tiempo acariciaba su cuerpo, del aire surgieron melodías, cantos cautivantes, envolventes sonidos que atravesaron el lugar. Sin darse cuenta se vio bailando en éxtasis, junto a miles de seres, pequeñas personas, extrañas, amorfas, alucinantes, dotadas de una grotesca fealdad y belleza fascinante. Llenas de magia, llenas de misterio…de un momento a otro nigel despertó en el campo, frente al árbol donde se había dormido. Todo se veía diferente, todo se veía más viejo y la siembra estaba descuidada. Decidió ir a la granja para recuperarse de tal experiencia, pero todo estaba deshabitado y descuidado, aquel inusual momento que pareció durar unos minutos, duró varios cientos de años, por los que al retomar sus labores de granjero, terminó loco, delirando, o quien sabe? Hechizado por un extraño mundo…
escrito por marcelo diaz.
ilustracion de jean baptiste monge
Fucking Canvas
Hace 1 semana

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